miércoles, 30 de noviembre de 2016

El jugador de rol


Como ya hemos dicho, la función del jugador de rol es contribuir a crear una buena historia. Éste debería de preguntarse a menudo: “¿cuál es la siguiente acción o diálogo que aportaría calidad a esta historia?”.  Que una historia sea buena, o incluso memorable, depende casi en exclusiva de los jugadores. Un buen jugador de rol es aquel que inspira al narrador con sus acciones y diálogos e intenta sacar lo mejor de éste. El jugador de rol es el que decide con su personaje qué rumbo tomará la historia. Es responsabilidad del narrador narrar en detalle aquello que interese al jugador y no solo aquello que le interese a él. 


La mentalidad del jugador no debe de ser el esperar a que le cuenten una historia, sino procurar mantener la iniciativa de la acción y así ir forjando su propio destino. Debe de sentirse responsable del transcurso de la historia, y en definitiva buscar conscientemente sumergirse en el universo que le ofrece el narrador. Cuando un jugador se siente a gusto con su personaje, lo que quiere es que la historia esté a la altura de la valoración que tiene de éste. Merece la pena que el jugador escriba una backstory y unas pautas de interpretación. Ayudarán mucho a reaccionar ante las situaciones y mejorará la calidad de los diálogos. 

Un jugador de rol debería de saber qué es lo que le gusta en una partida de rol. A muchos les gusta los retos en los que haya que utilizar el ingenio para superarlos, otros ver cómo van acumulando puntos de experiencia y progresan, otros prefieren dilemas morales que interpretar, a otros situaciones tensas y contrarreloj, a otros combates donde se jueguen la vida, y a otros decisiones difíciles cuyas repercusiones sean impactantes… Sea como fuere, como jugador es bueno saber qué es lo que nos atrae y definirlo a grandes rasgos, para que el narrador esté advertido. 

Para ser un buen jugador de rol hace falta tener etiqueta, compañerismo, imaginación, y la voluntad de querer crear una historia conjunta. Cabe recordar que tanto el jugador como el narrador no deben de forzarse a jugar de una manera u otra si todos ya están divirtiéndose. Un jugador de rol no debería de centrarse en “vencer” como si tratase de un videojuego con distintos niveles. Ante todo se trata de un juego de rol y de ponerse en la piel de un personaje con sus luces y sombras, sus inquietudes y miedos. Se trata de disfrutar la experiencia de ser otro y vivir a través de la imaginación, de situaciones nuevas de las que aprender.

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